Mi regla no negociable como mamá de dos

Hola amigas.,

Algo que entendí MUY rápido en este postparto como mamá de dos, es que cuando tienes un recién nacido y un hijo mayor, ambos necesitan de ti… pero no de la misma manera.

Y honestamente, al inicio puede sentirse muy abrumador.

Porque de repente tienes a dos personitas demandando atención al mismo tiempo, mientras tú también estás tratando de sobrevivir física y emocionalmente al postparto.

Y entre tanto caos, me di cuenta de algo importante: necesitaba tener claras mis prioridades.

Necesitaba una especie de “regla mental” que me ayudara a tomar decisiones rápidas en mi día a día sin sentir que estaba fallándole constantemente a uno de los dos.

Así que puse una regla no negociable en mi casa durante este postparto:

La prioridad de atención para mis hijos es: emocional para mi hija mayor y fisiológica para mi bebé.

Y aunque puede sonar raro al principio, para mí tiene muchísimo sentido.

Mi recién nacido me necesita literalmente para sobrevivir. Necesita que lo alimente, que lo cambie, que lo mantenga limpio, seguro y cuidado. Sus necesidades son principalmente fisiológicas.

Pero mi hija mayor… ella necesita algo diferente de mí.

Ella necesita sentirse escuchada.
Necesita sentirse vista.
Necesita saber que todavía estoy emocionalmente disponible para ella.
Necesita conexión, compañía, atención y seguridad emocional en medio de todos estos cambios.

Entonces, en la práctica, esta regla se ve así:

Si el bebé necesita comer o un cambio de pañal, mi hija mayor puede esperar unos minutos.

Pero si mi hija mayor necesita hablar conmigo, sentirse acompañada o emocionalmente contenida, entonces el bebé —siempre que esté seguro y tranquilo— puede esperar un momento.

Y honestamente, esta manera de verlo me ha ayudado muchísimo.

No porque siempre salga perfecto.
No porque nunca haya caos.
No porque logre dividirme mágicamente entre los dos.

Sino porque me ayuda a ordenar mis emociones y tener claridad mental sobre qué necesita cada uno de mí en ese momento.

Como mamás muchas veces sentimos presión de atender TODO al mismo tiempo, inmediatamente y perfectamente. Pero cuando entendemos que las necesidades de nuestros hijos no siempre son iguales, también podemos responder desde un lugar más consciente y menos desesperado.

Y algo muy importante: atender las necesidades emocionales de un hijo mayor NO es menos urgente que cambiar un pañal.

Porque los niños pequeños también necesitan sentirse seguros emocionalmente para atravesar la transición de convertirse en hermanos mayores.

Esto es simplemente lo que me está funcionando a mí en esta etapa como mamá de dos 🤍

¿Tiene sentido para ustedes?
¿Han sentido también esa necesidad de crear “reglas mentales” o prioridades para navegar la maternidad con más claridad? Cuéntame… Te leo en instagram

Me encanta tener este espacio en el que puedo compartir contigo con total honestidad mis pensamientos de mamá. Aquí no hay likes, ni comentarios, ni tabúes o críticas, este espacio es simplemente para hablar de todos esos temas que muchas veces nadie se atreve a tocar o son muy profundos para exponer en un reel o una historia de IG. Si no quieres perderte la próxima entrada subscríbete a mi comunidad de mamás (es gratis).