Confesión de mamá: no me gusta dar de lactar

Hola amigas!,

Hace poco compartí una confesión de mamá por Instagram que para muchas personas puede sonar “controversial”: no me gusta dar de lactar.

Y antes de que alguien piense cualquier cosa: no, no estoy loca, no soy egoísta y tampoco estoy en contra de la lactancia materna. De hecho, todo lo contrario.

Mi bebé toma leche materna. Yo hago lactancia diferida: me extraigo leche para poder dársela en biberón.

Y aunque inicialmente empecé haciéndolo para evitar el dolor de pezones y el sufrimiento físico que estaba sintiendo al inicio del posparto, con el tiempo descubrí beneficios que honestamente hicieron que me quedara con este método de alimentación.

El primero, y probablemente el más importante para mí, es que puedo ver exactamente cuánto está comiendo mi bebé.

Cuando daba pecho directamente, muchas veces no sabía si realmente había tomado suficiente leche o si simplemente se había relajado y quedado dormido pegado a la teta. Entonces a la media hora volvía a pedirme leche… y así terminaba literalmente pegada al boobie TODO el día.

Con la lactancia diferida puedo ver cuántas onzas me extraje y cuánto está tomando. Eso me da muchísima tranquilidad mental y me ayuda a sentir que realmente estoy alimentándolo adecuadamente.

La segunda razón es que la alimentación deja de depender únicamente de mamá.

Y honestamente, esto ha sido enorme para mi salud mental.

El papá, la abuela o cualquier persona que quiera ayudar puede alimentar al bebé también. Eso me permite descansar, organizarme, salir, trabajar o simplemente tener un momento para mí sin sentir que TODO recae exclusivamente sobre mi cuerpo.

Y sí, podría decir como tercer argumento que la leche materna es más económica que la fórmula… pero sinceramente eso sería medio mentira en mi caso 😂

Porque lo que no gasto en fórmula, lo gasto en comida para mí. Y las mamás lactantes saben exactamente de qué hablo.

Ahora, también quiero ser honesta con algo: sí disfruto la conexión especial de darle pecho a mi bebé en la única toma que hacemos directamente por la noche. Hay algo muy íntimo y bonito ahí.

Pero disfruto todavía más la tranquilidad de saber cuánto está comiendo, de tener un poco más de estructura, de poder organizar mi tiempo y de no sentirme “pegada a la teta” las 24 horas del día.

Y creo que este es el tipo de conversaciones que necesitamos normalizar entre mamás.

Porque no todas vivimos la maternidad igual.
No todas disfrutamos las mismas cosas.
Y eso no nos hace peores mamás.

Aquí no juzgamos.

Yo solo les comparto mis opiniones y experiencias con confianza, de amiga a amiga. Porque al final, todas las formas de maternar son válidas cuando se hacen desde el amor 🤍

Ahora quiero saber ustedes:
¿Cómo alimentaron a sus bebés? ¿Pecho directo, lactancia diferida, fórmula, mixto? Cuéntame por Instagram. Las leo sin juicio.

Un abrazo grande,
AleValdezTips

PD: Me encanta hablar con ustedes de los temas de la maternidad que nadie se atreve a decir en voz alta…

Me encanta tener este espacio en el que puedo compartir contigo con total honestidad mis pensamientos de mamá. Aquí no hay likes, ni comentarios, ni tabúes o críticas, este espacio es simplemente para hablar de todos esos temas que muchas veces nadie se atreve a tocar o son muy profundos para exponer en un reel o una historia de IG. Si no quieres perderte la próxima entrada subscríbete a mi comunidad de mamás (es gratis).